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Violencia de género, una realidad intolerable

Ocho mujeres estarán siendo maltratadas en el mundo, dos de ellas en su propio hogar y alguna puede estar siendo asesinada en el tiempo que tardemos en leer estas líneas. Cada año mueren en España setenta mujeres condenadas por su pareja o ex -pareja, es decir en los últimos diez años han muerto aproximadamente setecientas mujeres a manos de de sus ‘queridos maltratadores’. Estas macabras cifras no respetan, forma de matar, edad, lugar geográfico ni condición social y en ocasiones ese maltrato se amplia al estrato débil familiar, es decir, a los niños.

Se ha venido a denominar este tétrico escenario como ‘violencia de genero’, terminología derivada de la anglosajona gender-based, en la que gender es sinónimo de sexo Esta violencia, generalmente contra la mujer, fue definida en 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas como, ‘todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en el vida privada’. La ONU se adelantó a esta definición, pues en el año 1981 ya advertía que, ‘la discriminación contra la mujer viola los principios de la igualdad de derechos y del respeto de la dignidad humana’, y el Consejo Europeo, en el año 2002, declaraba, con pesadumbre, que la violencia doméstica se había convertido en un ‘mal endémico, al ser la principal causa de muerte entre las mujeres de 16 a 44 años’».

La violencia de género, mantiene íntima relación con la desigualdad que aún se mantiene entre el hombre y la mujer, basada en la consideración en algunos escenarios de la última como un ser inferior, propiedad del sexo masculino. Esta relación desigual conlleva aparejada la violencia machista. Con relativa frecuencia esa diferenciación jerárquica es asumida y mantenida por las propias mujeres.

También en España el mal es, efectivamente, endémico, pues si leemos estadísticas del año 2000, sólo nos superaban Alemania, Reino Unido y Rumania. La consecuencia real de este lamentable porcentaje es que muchas de nuestras mujeres sufren un maltrato sexual, psíquico y físico que, en ocasiones, da lugar a una muerte anunciada que suele ocurrir en un escenario macabro, el propio hogar y en presencia de sus propios hijos. La violencia daña la existencia de esas mujeres, que pierden la confianza en sí mismas, disminuyendo su autoestima, con menoscabo sus derechos humanos, lo que es, en definitiva, caldo de cultivo para nuevos maltratadores. En las familias donde hay mujeres maltratadas siempre hay niños maltratados y éstos tienen más posibilidades de volverse emocionalmente insensibles a la crueldad que los que crecen en ambientes tranquilos, con el riesgo de que, a su vez, se conviertan en nuevos maltratadores.

En el año 2004 el Congreso Español aprobó, con la unanimidad de todo los grupos políticos, la ‘Ley Integral de Medidas contra la Violencia de Género’. Al hilo de tal ley se desarrollaron en todas las comunidades diferentes medidas preventivas, educativas, sociales, asistenciales, sanitarias, penales y de ayuda a la mujer, acelerando la coordinación de las instituciones con competencias en el asunto, como los Servicios Sanitarios y de Policía, Fiscalía y Juzgados, todos especializados en Violencia sobre la Mujer. Se realizaron, además, importantes cambios en el Ordenamiento Jurídico, en que pasó a ser consideradas ya como delito las lesiones, amenazas y coacciones, si el sujeto activo del delito es varón y el sujeto pasivo es o ha sido su mujer o ha mantenido una relación de afectividad, con convivencia o no, o sea una persona especialmente vulnerable que conviva con el agresor.

La sociedad entera, los profesionales de diferentes índoles; sanitarios, psicólogos, forenses, policías, estamentos judiciales y otras instituciones oficiales, asociaciones y medios de comunicación, todos, están alarmados ante esa realidad intolerable y creciente que sigue cobrándose victimas inocentes. Los expertos han estudiado el origen de la violencia y, sin olvidar que ésta es una característica intrínseca al animal humana, han señalado el importante papel que juega la personalidad individual, moldeada por la educación y la cultura. Se ha investigado sobre las características de la víctima y del agresor y la importancia de los factores individuales, familiares, sociales y culturales. Se ha dado la voz de alarma para que la mujer identifique los primeros signos de violencia e indicado lo que debe hacer si es agredida. Se han propuesto medidas de disuasión y también de castigo, pero la violencia de género continúa y todos los días se nos informa que una nueva mujer o varias han sufrido el acoso, el maltrato y en ocasiones la muerte, a veces brutal. Parece que lejos de decrecer, este problema aumenta. La punta del iceberg son las muertes pero el enorme cuerpo sumergido lo conforma un sinnúmero de situaciones de maltrato sexual, físico y psíquico cotidiano.

Foro Becedo, tras la magnifica respuesta ciudadana mostrada en los últimos debates que se llevaron a cabo abordando la «Problemática del Cabildo de Arriba» y «Los cuidados paliativos», convocó un nuevo debate a iniciar por profesionales experimentados, en torno a esta intolerable realidad llamada «Violencia de género» e invitó a la ciudadanía a participar en el mismo, que tuvo lugar ayer, miércoles día 23 de abril, en la sede del Parlamento de Cantabria


1 Respuesta a “Violencia de género, una realidad intolerable”


  1. 1 Sergio
    Junio 19, 2008 a las 8:16 pm

    Esto impacta bastante, no entiendo como alguien puede hacer tanto daño y ponerle la mano encima a alguien que en teoría quiere tanto. Ojalá se pudiera hacer algo para evitar estas cosas.


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